martes, 6 de octubre de 2009

230

Sentir que alguien te dice que quiere verte entrar a un edificio, que desespera por saber cómo subís las escaleras, de a cuántos escalones, ¿te agarrás del pasamanos o tomás el riesgo?, que ansía conocer sinceramente qué tanto te gusta sentirte en la terraza-cielo, si caminás por ahí sonriente o si temblás al asomarte por el borde y, más que todo lo demás, le intriga cómo te morirías al saltar, en qué tono sonaría tu último grito...

1 comentario:

Florencia dijo...

Como esa tortura q rondea la delicia, enferma si.

Me hiciste acordar a esto:

"3"

Sólo la sed

el silencio

ningún encuentro



cuídate de mí amor mío

cuídate de la silenciosa en el desierto

de la viajera con el vaso vacío

y de la sombra de su sombra.