Reflexiones: Las Confesiones sin San Agustín
Mariconeadas como las del santo
lunes 19 de diciembre de 2011
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Si un árbol cae en medio del bosque y nadie lo oye no necesitamos a Dios. La capacidad de imaginar esa escena es lo suficientemente divina como para pedirle permiso a una fábula para poder gozar de la dignidad que tiene per se.
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