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lunes, 21 de noviembre de 2011

572

En un extremo, la megalomanía del horror, todo lo desmedido que acecha y siempre cobra sus víctimas, o moriría desnutrido bajo el peso de su propia voracidad. En el otro, el minimalismo de la supervivencia, el diminuto suelo íntimo que apenas dura unos segundos, la respuesta provisoria deslizándose como el grito inútil frente al zarpazo, voz que se hace escuchar sabiendo que ya no hay tiempo. La soga que los vincula es por sí misma metáfora suficiente.

lunes, 22 de noviembre de 2010

413 - Manifiesto

Las banderas me duelen fotográficamente. Cada imagen que presenta un cuerpo con un trapo ocultándole el rostro me separa las venas de la sangre.
Por suerte, cuando ese escenario no está mediado más que por los ojos, el viento logra volver a mostrarlos.

lunes, 18 de octubre de 2010

402 - @ristotelismo

Internet logra que los que podrían ser místicos, chateando, no pasen nunca de la potencia al acto.

jueves, 14 de octubre de 2010

399

El joven habló.
-Oiga, viejo detestable, tengo muchas objeciones contra usted tras leer su libro.
A lo que el anciano, tranquilo, dio una respuesta.
-Eres necio aún. Al leer mi libro, ¿no sentiste ninguna objeción contra vos mismo?
El joven no vaciló mucho.
-Fueron muchas más las que sentí contra usted. Frente a semejante cantidad, las dos o tres que me atacaron resultan insignificantes.
-Entonces lo logré -dijo, casi sin darle tiempo a terminar su frase. -Esas dos o tres son las únicas posibles. A mí nadie me puede hacer objeciones.
Entonces desapareció, dejando al otro solo, en un campamento de sombras*.

*las cursivas pertenecen al poema Sudamericanos, de Juan Gelman.

lunes, 20 de septiembre de 2010

389

¿Cómo llorar sin llorarle a alguien? Incluso, ¿cómo llorar para que alguien no lo sepa, para esconder el llanto ante ese quién que nos sustrae de la intención comunicativa? ¿Llorar es fuerte, tragicómico, patético, despreciable? Sea gritar entonces. -¡Gritar! ¡Gritar!- El grito cabe en cualquier sitio. Podemos ponerlo donde se nos antoje -es pensable que quepa en cualquier espacio nuevo que abramos. Así como nos es dado gritar -mediante la gracia también adquirimos la ferocidad; voluntad...-, no tenemos restricciones a la hora de continuar su flujo. Quería opciones, ahí están. ¿Más? Si digo que para mí el diálogo tiene por función abrir posibilidades y nunca cerrarlas, salvo que se trate de consolidar una opción que clausure la vitalidad nuestra, ¿hablamos? ¡No he definido el diálogo! ¡Solamente hice una consideración sobre la utilidad del mismo, y no creo que todo sea utilidad!
En momentos de olvido, de calmo olvido, el grito cae en lo pasado y tapado. ¡Un rugido inaudito en apariencia! ¡Todo susurro! ¡Qué asco!
Y la historia se repite. El trans-géneros en el cuerpalma y el trans-géneros en papel. ¿Por qué seguir hablando solos? Porque alguien nos escucha.
Agrego: yo es muchos. Cada palabra es emitida-recibida por mis distintos. Lo que querría saber es cómo tratar en simultáneo a los habitantes de mí que habito.

sábado, 29 de mayo de 2010

331 - Filosofería cursi

El valiente acto de enfrentar existencialmente la propia desaparición, el ejercicio concreto de acercamiento mediante el intelecto-en-compromiso-con-la-carne-deseante a la idea de la desintegración puede llevar a la demostración del vínculo intersubjetivo: el resultado de mi práctica puede ser percibido por otros, y esos otros sufrir su propia desaparición -espejos que no eligieron ser espejos.